Pensé que este momento nunca llegaría, que moriría sola, tal y como había estado siempre.
También pensé que igual no iba a salir todo bien al principio, que yo no le iba a gustar, que no íbamos a encajar, que se iba a llevar una desilusión enorme...Tantas cosas que desaparecieron en el momento en el que me sonrió. Y la tarde que pasamos juntos, que llevo a la mejor noche de mi vida, llena de distintos sentimientos, pero perfecta en todos los sentidos. No sentí vergüenza, me sentí deseada, querida, amada, soñada.
Ahora ya no hay dudas, no hay miedos, simplemente le quiero y me quiere, nos queremos. Le necesito y me necesita, nos necesitamos.