sábado, 29 de octubre de 2011

Sense & Sensibility

Soneto 116 de William Shakespeare

Let me not to the marriage of true minds
Admit impediments: love is not love
Which alters when it alteration finds,
Or bends with the remover to remove.
Oh no! it is an ever-fixèd mark
That looks on tempests and is never shaken;
It is the star to every wandering bark,
Whose worth's unknown although his height be taken.
Love's not Time's fool, though rosy lips and cheeks
Within his bending sickle's compass come;
Love alters not with his brief hours and weeks,
But bears it out even to the edge of doom.
   If this be error and upon me proved,
   I never writ, nor no man ever loved.
Que al maridaje de los espíritus fieles no admita yo impedimentos: no es amor el amor que se altera cuando alteración halla, o se pliega con el que se va a irse. ¡Ay no! es una marca siempre fija que mira a las tempestades y nunca la agitan; es la estrella para todo barco errante, cuyo valor es desconocido aunque se pueda medir su altura. Amor no se deja engañar por el Tiempo, aunque los labios y mejillas rosados al alcance de su curvada hoz lleguen; Amor no se altera con sus breves horas y semanas, sino que lo resiste incluso hasta el filo del juicio. Si esto es error y me lo demuestran, nunca escribí, ni ningún hombre nunca amó.

Temperamentos difíciles

Pasado algún tiempo te empiezas a dar cuenta de cuanto has cambiado. Tu vida es apenas una misera parte de lo que habías soñado y no encuentras tu camino ni tu lugar en el mundo. Pero lo bueno es que siempre encuentras a alguien que te lo hace más llevadero. No importa la diferencia de edad, ni el pasado, ni si vivís a kilómetros de distancia, sabes que esas personas están ahí, que te apoyan y te quieren, que saben que no eres alguien que llama continuamente y que eres muy despistada, pero que saben que te tienen ahí para lo que necesites. Cuando sientes que todo se derrumba y que no hay una salida concreta, escuchar su voz es como ver un rayito de esperanza al final de un oscuro túnel. Y que moñas me he puesto, si es que en el fondo soy una romántica, aunque vaya de dura por la vida. Pero es lo que tiene recibir palos por todos lados, que te creas una máscara con la que cubres a tu verdadero yo. Y ese "yo" sólo se lo enseñas a la gente que se lo merece, a quien sabes que no te defraudará. Por que aunque no lo parezca, todos llevamos esa máscara, con la que nos defendemos del mundo y de lo que habita en él. Nunca eres sincero del todo, algo siempre guardas. Pero si tienes la suerte de encontrar a personas que te saben quitar esa máscara y que no te juzgan, amigo mío, eres afortunado. 

miércoles, 26 de octubre de 2011

Todo tiene un comienzo, por muy malo que me parezca.

La agarró del cuello y la empujó contra la pared. Se estremeció al ver la dureza de su mirada. Ella no parecía sentir miedo. Eso la hacía hermosa.
-Esa mirada… ¿Sientes odio?
-Hay muchos sentimientos en mi interior. Uno de ellos es ese.
No la comprendía. Debería temerle, la iba a matar.
[…]
Su cuerpo descansaba sobre la cama. Una de sus manos colgaba por el borde y un hilo de sangre bajaba por sus dedos y formaba un pequeño charco en el suelo. Se apoyó en la pared y resbaló hasta sentarse en el suelo, junto a esa mano. Se sorprendió al ver que por su cara rodaban unas lágrimas traicioneras. Nunca le había pasado eso. Nunca había llorado por una de sus víctimas. Pero ella había sido distinta de todas las demás. No gritó, no intentó salvar su vida.